En mi opinión el plagio es una medida facilista y deshonesta a la que recurre mucha gente, sobre todo los estudiantes y que se ha visto incrementada en los últimos años por los servicios y entornos colaborativos de la Web 2.0. Por ser un medio abierto, horizontal y multidireccional, el intercambio de conocimiento es mucho más rápido y sencillo y todo el mundo tiene la posibilidad de acceder a la información contenida en la web así como también de divulgarla. Pero de igual manera, es más fácil ser víctima del plagio y correr el riesgo de ultilizar información falsa.
En realidad, no es malo respaldarse de información encontrada en Internet para realizar informes o trabajos académicos, siempre y cuando se le dé el crédito necesario a los autores de la misma. Mediante las facilidades que tenemos hoy en dia de tomar un documento ajeno y utilizarlo como propio, no sólo se está aupando la falta de motivación a la investigación y la búsqueda de conocimiento propio, si no que también se está abriendo la puerta a la mediocridad. Sin embargo, no debería hacerse simplemente porque se pueda, por eso me parece apropiado no permitirlo y posteriormente, castigarlo.
Si pensamos en las horas de trabajo y el esfuerzo dedicado por parte del autor a la elaboración de un material intelectual en comparación con los pocos minutos que se requieren para copiar y pegar ese mismo material, entendemos la falta de consideración y honestidad de parte de los plagiadores y que debería tener sus repercusiones, tanto éticas como legales.
Si decidieras cometer plagio ya sea por falta de tiempo o por simple flojera, no creas que engañas a los demás, pues existen maneras de detectarlo, sino que te engañas a ti mismo, creyendo que por la buena nota que obtendrás del informe (si no te descubren) has ganado algo de conocimiento, cuando en realidad no has aprendido nada y por lo tanto esa nota no te corresponde.
Los autores deberían ser los únicos capaces de decidir qué hacer con sus propiedades intelectuales y los únicos merecedores de cualquier reconocimiento que de ellas se genere.
Por otro lado, no puedes saber si la información que estas presentando es correcta o si tiene algunas incongruencias, falsedades y/o errores puesto que no toda la información que encontramos proviene de fuentes fiables.
En conclusión, el plagio no está haciendo bien a nadie, ni al autor, ni al plagiador. En el afán de querer hacer cumplir las leyes que regulan los derechos de autor, todos deberíamos tener conocimiento de las consecuencias que implica violarlas, ya que muchas personas no saben que es un delito penado por la ley. Si tomamos algunas medidas para advertirlo, regularlo y evitarlo, es probable que el número de casos de plagio disminuya considerablemente.
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